La arquitectura sostenible, no es algo pasajero sino es algo que necesitamos adoptar y desarrollar más que ya lo es. Desde la revolución industrial que introdujo la idea que el hombre podría liberarse a través de la tecnología, de las limitaciones impuestas por la naturaleza, las penalidades del mundo físico. Los objetivos de la Unión Europea exigen que los sectores del urbanismo, la ordenación del territorio y la edificación se adaptan. El progreso de la arquitectura sostenible pasa también por la evolución de mentalidad necesaria por todos los actores de la edificación que son los clientes públicos y privados, los arquitectos, los ingenieros,expertos de bioconstrucción  las empresas, los artesanos, y los responsables políticos.

Muchos informes han sido publicados en los últimos años y alertan sobre la posibilidad de desarrollar la utilización de materiales sostenibles, una consumación responsable de las energías, de todos modos nuestra historia es el resultado que nos conducirá de todas formas a una revolución energética inevitable e irreversible.

 

La madera es un material sostenible con lo cual a veces muchas personas creen que es peor de usarlo por todos los problemas en el mundo que hay sobre la preservación, pero cuando se dirigen hacia otros materiales que son peores por el medioambiente, al final la madera constituye uno de los materiales con el menos impacto. Eso es un ejemplo entre muchos, hay que tener cuenta e informarse sobre el tema.

El sector de la edificación y arquitectura sostenible es un sector con muchas posibilidades y donde podemos crear actualmente puestos de trabajo de bioconstrucción, desarrollar las metodologías, innovar como no es más posible en otros sectores. El facto que muchas organizaciones como el CAE (Consejo de los Arquitectos de Europa) representa la profesión de arquitecto al nivel europeo para alcanzar los objetivos.

Los arquitectos son ya muchos a tener la mentalidad responsable para operar a un cambio positivo en usar novedades enfoques, nuevas concepciones, metodologías y materiales para que la actividad profesional deviene parte de la solución para conseguir los objetivos “20-20-20” de la Unión Europea.

Sin embargo, por otra parte, la atención de los arquitectos va también a la renovación de los edificios antiguos como vivimos en el “antiguo continente”, rico de un patrimonio cultural por nuestros antecesores. De hecho, no queremos perder el valor de esos edificios, sino asegurar su supervivencia, su perennidad, y garantizar una utilización y un confort contemporáneo es tan importante.