Las casas de paja son una forma de retomar la cultura de las construcciones con un diseño sostenible y responsable, rompiendo el mito de su imposibilidad de habitad y siendo una tendencia creciente en España. En este artículo intentaremos desarrollar su por qué.

Si bien el uso y la construcción con este material se remonta a los años 70 cuando empezó a generalizarse, hoy en día hay países que tienen muy avanzado este tipo de diseño sostenible, como es el caso de Francia que se estima que tiene más de 6.000 casas de pajas a lo largo y ancho de su país.

La realidad es que España está muy por detrás de esa cifra, que algunos profesionales y personas del sector aseguran que hay unas 500 de estas viviendas, pero aseguran que los beneficios para el medio-ambiente son muy buenos y su utilidad cumple las expectativas.

¿Cuáles son las ventajas de las casas de paja?

Las ventajas de la casa de paja se desarrollan a partir de lo sostenible, contribuyendo a disminuir la huella ecológica, ya que la afecta de forma casi nula. A su vez, este material es un fantástico aislante térmico y acústico y, sobre todo, es infinitamente más barato, dado que las balas de paja son un desecho habitual en la agricultura. Con lo que algunos desechan otros construyen, siendo parte de la re-utilización de los residuos.

Si a ello se le suma que el ahorro energético una vez terminada la vivienda oscila entre el 50% y el 75%, la duda que surge es inevitable: ¿cómo es posible que ver casas de paja no siga siendo una prácticamente residual?

Dentro de la web del medio de comunicación de La Sexta, se logra leer una entrevista con dos personas que han trabajado y estudiado con este material: Sebastián y Nadia. Ellos describieron: “Teníamos claro que queríamos hacerlo nosotros mismos, y nos interesaba la idea de utilizar materiales naturales. Sí: conocíamos el adobe y la construcción con tierra, pero no sabíamos que se podía hacer casas de paja”.

Por su parte, agregaron: “La construimos con un diseño sostenible nosotros dos, sin contratar a nadie. Gastamos solamente en materiales, y muchos de ellos provenían de reciclado. Como estábamos trabajando, sólo podíamos construir durante los fines de semana. A ese ritmo nos llevó dos años terminar la casa, pero calculamos que de haber podido dedicarnos exclusivamente a ello hubiéramos tardado poco más de seis meses”, explica. El resultado: una casa de 50m2 en la que invirtieron, en total, 11.000 euros.

Pero no sólo cabría pensar en pequeñas casas como las de Sebastián y Nadia. “Hay edificaciones de paja de todo tipo”, confirma Patricia otra mujer que dio testimonio a partir de su estudio y puesta en práctica del uso de este material: “No sólo pequeñas viviendas auto-construidas, sino edificios públicos de grandes dimensiones como colegios, oficinas e incluso viviendas en bloque de siete plantas”, sentenció.

Trabajar con este material está comprobado que funciona y logra cumplir las expectativas planteadas, sumado a que baja la contaminación y creando, con un diseño sostenible, una construcción responsable.

 

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