Un informe elaborado por la Organización de Naciones Unidas presentó el panorama actual del cambio climático que requiere modificaciones inmediatas para apaciguar el daño ambiental, que pronostica, entre otras consecuencias, el aumento de 1,5 grados Celsius, que pone en estado critico la subsistencia de la ecología.

Bajo la importancia de esta publicación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que depende de la ONU, explicaremos de forma cronológica para poder entender como la construcción en el cambio climático puede ser una de las soluciones.

 

Acuerdo de París

En el 2015 se reunieron varios representas del mundo en la capital francesa con el objetivo de evitar que el calentamiento global sobrepase los 2 grados Celsius. El contexto ambiental había arrojado resultados preocupantes a partir de la industrialización que empezó a causar daños sociales y económicos.

Si bien, este acuerdo marcó algunas condiciones básica, relacionado al abandono de los combustibles fósiles y llegar a la meta de cero emisiones de gases con efecto invernadero a partir del 2050, fue la primer alerta ambiental de la última década.

A partir de este acuerdo, el sector de la construcción en el cambio climático potenció su trabajo y adquirieron mayor protagonismo los proyectos relacionado al desarrollo urbano sostenible, la arquitectura bioclimática, como así también la generación de energías limpias y la eficiencia energética. Además, se planificó la Agenda 2030  de Construcción Sostenible que reconoce la necesidad de políticas que incentiven estos nuevos proyectos.

Sin dudas, el Acuerdo de París fue la alerta y punto de partida para comenzar a cambiar los hábitos de vida y formas de construir, a partir de una teoríuka comprometida y ambiciosa para promover el desarrollo sostenible, sumando a los distintos sectores de la Sociedad: empresarios, consumidores, inversores y al gobierno.

Pero el paso de los meses generaron cambios políticos que desincentivaron este gran acuerdo, sumando a variantes climáticas que no tuvieron en cuenta. Donald Trump, presidente del segundo país más emisor de gases de efecto invernadero, amenazó en reiteradas veces de dejar el Acuerdo de París y en un comunicado emitido por el Departamento de Estado afirmó: “Reiteramos que Estados Unidos tiene la intención de retirarse del Acuerdo de París en la oportunidad más próxima y queda pendiente la identificación de los términos más apropiados para el pueblo estadounidense”.

Además, durante la candidatura Jair Bolsonaro, quien ganó las últimas elecciones presidenciales en Brasil, había planteado su deseo de retirarse del acuerdo, siendo uno de los emisores más grandes de gases de efecto invernadero y el séptimo a nivel mundial.

 

Informe de la IPCC

El primero de octubre de este año se emitió un estudio realizado por el Grupo Intergubernamental de Expertos en el Cambio Climático (IPCC), que depende de la ONU, y dio el estado actual del daño que está sufriendo el medio ambiente y expuso una proyección que parece bastante desalentadora.

El informe describe un futuro en un corto plazo con escasez de comida, incendio forestales cada vez más frecuente, muerte de flora y fauna, entre otras situaciones. Ese “futuro en un corto plazo”, lo plantean para el 2040, ejemplificándolo con la muerte masiva de arrecifes de coral.

El artículo del New York Times, quien escribió Coral Davenport, afirmó que el escenario presentado por la IPCC es “terrible”, haciendo hincapié en el daño para el medioambiente y en la pérdida para la economía mundial. Y sentenció: “no tiene un precedente histórico documentado”.

El informa plantea que si las emisiones de gas de efecto invernadero continúan con la frecuencia actual en 20 años la temperatura de la atmósfera se calentará hasta 1,5 grados Celsius en comparación con los niveles previos a la industrialización. Esto traerá en consecuencia sequías e inundaciones en las costas.

A su vez, si la temperatura llegara a los 2 grados de calentamiento se generaría una rápida evacuación de las personas de los trópicos en donde “las fronteras nacionales se volverán irrelevantes”. Según uno de los autores del informe “un muro podrá contener a diez mil o veinte mil personas, pero no a diez millones que migarán”.

Los resultados de esta publicación han traído mucha repercusión dentro de los gabinetes de cada país, en donde muchos de los participantes del Acuerdo de París están preocupado y alertados. El climatólogo de la Universidad de Oxford Myles Allen dijo: “Nos dice que necesitamos revertir las tendencias de emisiones y dar un giro súbito a la economía mundial”.

Para muchos este informe es un antes y un después. Se deberá hacer modificaciones y esto repercutirá dentro de la economía internacional, ya que se deberá comenzar hacer Inversiones para poder revertir la contaminación.

Futuro: construcción sostenible

El informe, además de plantear cómo está el cambio climático, desarrolla algunas proyección con la intención de aplicar políticas Internacionales y mitigar el cambio climático. Si se desea evitar el calentamiento del 1,5 Grados Celsius, la contaminación de efecto invernadero debe ser reducida en un 45% con respecto a los niveles tomados del 2010, para el 2030. Y para el 2050 se debió haber eliminado en un 100%.

El estudio argumenta que el uso de carbón como fuente de electricidad tendría que descender en un 40%, mientras que Drew Shindell, uno de los autores y climatólogos, afirmó: “Este informe lo deja en claro: no hay manera de mitigar el cambio climático sin deshacerse del carbón”.

La salida que propone el informe es el aumento de las energías renovable. Es algo que en España se logra ver en la construcción en el cambio climático, relacionada a la arquitectura sostenible, y varios proyectos, aunque la IPCC afirma que el uso de la energía eólica y solar debería incrementarse por lo menos en un 67%.

Si bien, el informe plantea soluciones iniciales, habrá otras formas para bajar la contaminación. Por una parte, el IPCC se plantea la opción del crecimiento de los árboles y la forestación; y de aplicar un sistema de captura de forma directa y almacenamiento de CO2 artificial. Por otra parte, cada país podría reactivar las políticas ecológicas.

España la semana pasada vetó la ley del “impuesto al sol” una prohibición a los ciudadanos de tener pantalla solar en su casa. Si bien, estas acciones no lograrán bajar el consumo del dióxido de carbono, sí fomentará a la utilización de estas energías y por sobre todo a la concientización de esta problemática, y lograr el objetivo final: bajar la huella de carbono. Este último termino, se define con la totalidad de gases del efecto invernadero, emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, obra de construcción u otra organización.

A su vez, la construcción en el cambio climático puede comenzar a partir de la implementación del cambio de las conductas y/o materiales. Por ejemplo, la tecnología creo el “cemento negativo”, que suplantaría al tradicional, siendo un 90% más ecológico, ya que recicla el CO2 que genera en su fabricación.

O la creación de la eficacia energética, ya que –por ejemplo- cada vez que la instalación de una fábrica se genera la principal fuente de emisión del gas del efecto invernadero, en donde se podría aplicar el uso de energías renovables, como la biomasa o la producción de bio-combustibles.

La situación actual del mundo es crítica, según el escenario planteado, pero llegó para marcar una alerta y la construcción en el cambio climático podría ayudar a revertir el Cambio Climático.

 

 

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