El pasado mes de julio el parlamento de Cataluña aprobó la Ley del cambio climático, que acoge las bases de la legislación europea donde se establecen las bases para la regulación de emisiones de gases  y así conseguir una economía baja en carbono. Con ello se pretende que la dependencia de Cataluña en materia de uso de recursos energéticos externos  se reduzca.

En edificación, deberá haber un cambio en el modelo de urbanismo donde la prioridad sea la disminución de los gases que causan el efecto invernadero. Se llegará a pedir que en las obras nuevas o de rehabilitación se incluyan diseños que cumplan las exigencias de los edificios de energía casi nula, a partir del 1 de enero del  próximo año, para edificios públicos y a partir del 1 de enero de 2020 si son privados

Se implantarán unas bases para  el análisis de la huella de carbono de los materiales industriales destinados a la construcción, de esta manera los consumidores podrían escoger sus materiales en base a las emisiones que este provoque. Además de proporcionar unos requisitos fundamentales que deberán cumplir los edificios para ser edificios de consumo energético  casi nulo.