Un regalo le cambió la vida. La navidad le trajo una impresora 3D y empezó a aplicar lo que había estudiado en la universidad. A prueba y error comenzó a diseñar juguetes y fue moldeando pequeñas cosas, hasta que se dio cuenta: “Estoy creando algo importante”. Se cansó de crear figuras estáticas y arrancó a hacer prótesis con movimiento. Sin darse cuenta, ese sería el inicio de un proyecto que le dio una nueva vida a más de 40 familias en distintos países, desde Kenia hasta El Salvador y pretende seguir creciendo.

Guillermo Martínez es un joven de 23 años que se recibió de Ingeniero en Organización Industrial, pero actualmente es lo más cercano a la creación de la felicidad. Durante el día, su trabajo se basa en la creación de juguetes para niños y cuando llega a su casa, crea prótesis bajo la impresión 3D y le da felicidad y un nuevo estilo de vida a personas que están a ciento de miles de kilómetros

La idea del proyecto comenzó con un viaje a Kenia. Guillermo Martínez estaba buscando un lugar para poder “desconectar” de su vida en la ciudad de Madrid y buscó un país con cultura diferente. “Una amiga de mi hermana me comentó que hice un voluntariado en un orfanato que había en Kenia y no lo dude”, afirmó el ingeniero.

“Significa que alguien valora este proyecto 3D y eso es lo que nos impulsa”

Luego de regresar de ese viaje, siguió creando piezas para impresora 3D e intentó ir más allá. Probó en la confección de prótesis, en donde al principio “inventaba piezas muy limitadas”. “Hablé con el orfanato de Kenia y me dijeron que necesitaban ese tipo de ayuda y seguí formándome en lo que estaba creando en impresión 3D”, afirmó Guillermo Martínez, quien especificó: “Había mucha gente que no tenía codo y hasta ese momento no existía nada para ellos en impresión 3D”.

Este fue el inicio de este joven ingeniero en la creación de piezas para impresora 3D, en donde desde su hogar trabajo en su proyecto de creación de prótesis y afirma haber mejorado mucho en estos diez meses.

– ¿Cómo es tu día a día?

Antes de irme a dormir, por la noche, preparo en el ordenador todo lo que quiero imprimir y cuando me despierto en la mañana le doy al play.  Luego voy a trabajar y, mientras desarrollo productos para la juguetería, voy mirando desde el móvil cómo va la creación piezas para impresora 3D con una cámara wifi. Cuando vuelvo a casa sobre las 19:00 veo que todo está correcto y lo dejo preparado para el día siguiente. Y así.

– ¿Cómo es el financiamiento de las piezas de este proyecto 3D?

Actualmente existe una página on line –ayudame3d.org-, en donde las personas pueden contribuir a este proyecto con lo que quiera. Con lo aportado hicimos más de cuarenta piezas en un solo año y pensamos hacer más, pero siempre dependeremos de lo que las personas puedan aportar.

-Hasta ahora, ¿cuantas piezas hiciste?

Con este proyecto 3D, hemos realizado más de cuarenta pedidos que se han enviado a países como Kenia, El Salvador, Chad, Marruecos, Tanzania, México, Honduras, y muchas ciudades de España.

Había mucha gente que no tenía codo y hasta ese momento no existía nada para ellos de impresión 3D”

Por su parte, hace algunas semanas Guillermo Martinez recibió el premio por su trabajo otorgado en el Foro Mundial de la Juventud. Viajó a Egipto a recibirlo y es el primer español que lo consigue:

– ¿Qué significa el premio que te dieron?

Significa que alguien valora este proyecto 3D y eso es lo que nos impulsa a continuar y seguir ayudando a quien más lo necesita.

-¿Cuál es tu próximo objetivo?

El objetivo es crecer y cada vez ayudar a más personas. Estamos en la búsqueda de ONG colaboradoras que busquen a personas que lo necesitan por todo el mundo, además de personas con impresoras 3D que también quieran colaborar.

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